sábado, 27 de octubre de 2018





AMORES QUE MATAN
POR: UZIEL ESPARZA GÁMEZ




 C
beso de Angel
uentan que una vez  una pareja de jóvenes enamorados en su aflicción por estar juntos; pese a la oposición de sus familias y después de intentarlo todo;  al vesu amor en peligro toman la decisión de morir juntos; antes que quedar separados para siempre. Sin lugar a dudas cada vez que leo Romeo y Julieta esta obra emblemática de William Shakespeare; me hacen creer que el Amor  romántico es más que una simple atracción física.

Y es que la obra de Shakespeare ambientada en un género de tragedia; está presente en distintos momentos de la historia humana; en donde la pérdida del ser amado puede llevar a los protagonistas de la escena en cuestión; a los actos más crueles sin pensar en los efectos negativos que pueden acarrear su decisión.

Al reflexionar en la obra me viene a la mente una historia ocurrida en Cuba en los años 90; cuando el país estaba viviendo una de las peores crisis económicas jamás vividas. Para ese entonces Clara y Yamir (*)  una pareja de jóvenes  que  ya se conocían cuando ambos cursaban estudios en la escuela secundaria, después de vivir algún tiempo agregados  deciden crear su propio hogar.

A pesar de las vicisitudes que la nueva era trajo para ellos; su amor nunca se enfrió al contrario se fortaleció cada vez más. Cuentan que la casa construida por Yamir algunos años antes que la crisis comenzara a azotar el país; en donde vivían la pareja junto a sus dos hijos Dina y Rubén; aún deja sentir la presencia fantasmal de sus antiguos moradores. La crisis que se vivió era tan grande que obligó a Yamir quien tenía un talento increíble para la pintura, a ejercer el oficio de zapatero remendón para alimentar a su familia; mientras Clara hacia algunos trabajos de costura por encargo usando una vieja máquina de coser que su abuela le regaló antes de morir. De vez en vez Yamir y Clara recibían la visita de un antiguo compañero de estudios; que residía en el extranjero y siempre que venía en vez de traer ayuda a sus amigos; le llenaba la cabeza a Yamir de ideas descabelladas que podía poner en riesgo la seguridad de su familia. En esa época algunos cubanos en su afán de conseguir un mejor nivel de vida huían por el mar hacia los Estados Unidos  usando en el peor de los casos embarcaciones poco seguras.

Aunque a los ojos de Yamir la idea de huir del país podía ser una oportunidad para poder dar una mejor vida a su familia, ― si una cosa él tenía claro era que no podía poner en riesgo la vida de la mujer que tanto amaba y la de sus dos hijos. Después de discutirlo con Clara Yamir convence a su mujer de partir él solo del país, con la ayuda de una prima suya que también había decidido emigrar; su objetivo era llegar a la tierra prometida y crear condiciones propicias, para luego volver por Clara y sus hijos. Para Clara fue terrible tener que separarse del hombre que tanto amaba, pero en el fondo ella entendió que existen ciertas circunstancias en la vida donde por más que se ame a una persona de la que uno no quisiera separarse nunca, hay que ceder sobre todo si hay hijos de por medio. 

Pasa el tiempo y Yamir está a punto de partir, ambos jóvenes están a una distancia cercana al mar; ― llegó el momento de despedirse, entre besos, lágrimas y juramentos, ahora ella observa de lejos al hombre de su vida aventurarse a una travesía indescifrable;  la noche estaba fría;  pero para la hermosa morena de ojos verdes su piel no parecía sentirlo; ― desde ahora solo se dedicará a sentarse cada día en el interior de la pequeña sala de su casa ,en un viejo balance de hierro mientras observa en  un reloj de pared ver pasar los días, las horas, y los minutos en espera de su amado. Cada día  como de costumbre la joven madre sirve a sus hijos un plato de harina de maíz con un vaso de leche, usando la poca reserva de alimentos que aún les queda, y de vez en cuando realiza alguna costura; este será el dinero que alimente a su familia durante los próximos meses.


Un día cerca del mediodía clara recibe la visita inesperada de la Abuela de Yamir y la pregunta de Clara al ver a la anciana es innegable; ― ¿Tiene noticias de mi marido?; la abuela está nerviosa y sus manos temblorosas le muestran a Clara un arrugado sobre  que la angustiada mujer no duda en arrebatar de sus manos. Ahora toma el sobre, lo abre y comienza a leer el mensaje; a medida que va leyendo en voz alta su voz se hace cada vez más temblorosa; ella no puede creerlo; Yamir acababa de fallecer en un accidente de tránsito al dirigirse a su nuevo empleo todo parece indicar que el auto en el que iba fue impactado por otro. Contaba la abuela de Yamir  que para la joven madre la noticia de la muerte repentina del hombre que tanto amaba fue realmente terrible. Sin saber qué hacer ahora comienza a descuidar sus deberes como madre;  y no acepta la ayuda de nadie;  cuentan los testigos de la época que la hermosa mujer se pasaba horas enteras meciéndose en su viejo balance de hierro; con la mirada perdida en el tiempo contemplando un antiguo retrato en la pared; en el que aparecen ella y Yamir al momento de casarse; mientras deja escapar dos lágrimas negras de sus hermosos ojos.

En medio de la desesperación y la agonía, Clara toma una decisión drástica que cambiará el destino de su familia para siempre. Por última vez cocina una vez más para sus hijos;  un plato de harina de maíz con el acostumbrado vaso de leche; luego se echa sobre la cama con sus  dos hijos a dormir la siesta. Solo que esta vez la siesta será eterna;  pues en su afán de reunir a su familia de nuevo y encontrar al hombre que tanto amaba; más allá del oscuro telón que la separaba del reino de la muerte; Clara coloca veneno en la última comida que ella y sus hijos ingirieron; poniendo fin a este melodramático drama de su vida; no Shakesperiano sino real y verdadero donde el amor y la tragedia se unen y nos dejan ver cuán ciego puede ser el amor.

Historias como las de Clara y Yamir nos hace reflexionar sobre las consecuencias de un amor desmedido y ciego; sin pensar en las consecuencias que pudiera acarrear una decisión drástica e inmadura. Si tuviera que juzgar a Yamir, aunque su decisión fue del todo riesgosa fue menos sensata y egoísta que la de Clara; pues Yamir en todo momento siempre pensó en el bienestar de su mujer y sus hijos; y no me queda duda alguna que hubiera conseguido su objetivo, si  la muerte no lo hubiera  sorprendido en el intento. En cambio Clara no pensó nunca en el bienestar de su familia;  su actitud fue inmadura, infantil y egoísta propia de una persona desequilibrada que no pudo soportar esta prueba del destino.  

Cuentan que aun en la antigua casa, todavía se escucha de vez en vez el viejo balance de hierro y los gemidos de Clara; lo cual ha causado perturbación a los nuevos inquilinos en turno que llegan ahí. No me queda duda alguna; que los espíritus de esta mujer y sus hijos aún vagan sin descanso por aquel lugar; mientras todavía aguardan por el ser que nunca volverá; púes su muerte no fue intencional, él ya desde hace muchos años descansó en los brazos de Dios. Seguramente usted amigo lector concordará conmigo, que existen amores que matan; ― por eso si alguna vez se enamora tenga cuidado; no sea que en su afán de no separarse jamás de su amado o amada; la vieja parca termine amándolo a usted y condenándolo a vagar para siempre en las sombras y la soledad.           
                  
(*) Se han cambiado los nombres de los personajes originales para proteger sus Identidades. 











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